Acceder a una pensión de invalidez no depende únicamente de tener una enfermedad o una limitación en la salud. También es fundamental conocer el procedimiento, revisar cuidadosamente cada etapa del trámite y verificar que todos los requisitos se cumplan correctamente.
En este artículo te explico los aspectos más importantes que debes tener en cuenta para aumentar las posibilidades de acceder exitosamente a una pensión de invalidez y evitar errores que puedan afectar el reconocimiento de este derecho.
El primer paso: contar con una historia clínica completa
El punto de partida para un proceso de calificación de pérdida de capacidad laboral es tener una historia clínica lo más completa posible.
Es recomendable organizarla en orden cronológico, clasificada por cada especialista tratante e incluir absolutamente todos los diagnósticos, sin subestimar ninguno. Cada antecedente médico puede resultar relevante para que los médicos calificadores tengan claridad sobre el porcentaje de pérdida de capacidad laboral.
Una historia clínica completa facilita que la valoración médica refleje de manera adecuada la realidad del estado de salud del afiliado.
La importancia de un concepto médico laboral previo
Una vez se cuenta con la historia clínica organizada, resulta de gran ayuda obtener un concepto médico laboral previo.
Este concepto permite establecer si existe la posibilidad de alcanzar:
- El 50 % de pérdida de capacidad laboral requerido para la pensión de invalidez.
- El 25 % en el capítulo I de deficiencia cuando lo que se busca es una pensión anticipada de vejez por deficiencia.
Además, este análisis previo puede ayudar a identificar aspectos fundamentales como:
- La posible fecha de estructuración de la invalidez.
- El origen de la enfermedad.
- La viabilidad del caso antes de iniciar el trámite.
Cuando existen dudas sobre el porcentaje, el origen o la fecha de estructuración, este concepto previo resulta especialmente importante.
¿Dónde debe radicarse la solicitud de calificación?
Con la historia clínica completa y el concepto previo definido, el siguiente paso consiste en radicar la solicitud de calificación.
La primera calificación puede ser realizada por el fondo de pensiones o por la EPS. Sin embargo, en la práctica, la recomendación es presentar directamente la solicitud ante el fondo de pensiones.
Posteriormente, el fondo programa la valoración médica a través de sus médicos calificadores, aseguradoras o prestadores especializados en medicina laboral y, una vez realizada la valoración, expide el dictamen de pérdida de capacidad laboral.
Qué aspectos debes revisar cuando recibas el dictamen
Muchas personas reciben el dictamen y únicamente verifican el porcentaje obtenido. Sin embargo, existen otros aspectos igual de importantes que deben analizarse cuidadosamente.
El porcentaje de pérdida de capacidad laboral
Para acceder a la pensión de invalidez se requiere, como mínimo, un 50 % de pérdida de capacidad laboral.
En el caso de la pensión anticipada de vejez por deficiencia, debe verificarse que exista un 25 % en el capítulo I del dictamen.
La fecha de estructuración de la invalidez
Este es uno de los aspectos más importantes del proceso.
No basta con obtener un porcentaje superior al 50 %. También es indispensable revisar la fecha de estructuración de la invalidez y confirmar que se cumplen las semanas exigidas por la ley.
Debe verificarse si el afiliado cuenta con:
- 50 semanas cotizadas dentro de los tres años anteriores a la fecha de estructuración.
Si no se cumplen esas 50 semanas, también debe revisarse si el afiliado tiene el 75 % de las semanas mínimas requeridas para acceder a la pensión de vejez, es decir, 975 semanas. En ese caso únicamente se exigirían 25 semanas cotizadas durante los tres años anteriores.
Por esta razón, siempre debe revisarse conjuntamente la fecha de estructuración y la historia laboral para confirmar que se cumplen los requisitos exigidos.
El origen de la enfermedad
El dictamen también determina si la enfermedad es de origen común o de origen laboral.
Esta diferencia es muy importante porque determina cuál entidad será la encargada del reconocimiento de las prestaciones económicas y asistenciales.
Cuando la enfermedad o el accidente son de origen laboral, será la ARL la responsable de asumir dichas prestaciones.
Por ello resulta conveniente identificar el origen desde el inicio del proceso para que todo el trámite se adelante de forma clara y ordenada.
¿Qué hacer si no estás de acuerdo con el dictamen?
Si el afiliado no está conforme con el dictamen emitido en primera oportunidad, puede presentar inconformidad.
En ese caso, el expediente será enviado a la Junta Regional de Calificación de Invalidez. La entidad que emitió el dictamen —ya sea la EPS, el fondo de pensiones o la ARL— remite el expediente y asume el pago de los honorarios de la Junta, equivalentes a un salario mínimo.
La Junta Regional realiza una nueva valoración y emite un nuevo dictamen.
En este nuevo dictamen también deben revisarse cuidadosamente:
- El porcentaje de pérdida de capacidad laboral.
- La fecha de estructuración.
- El origen de la enfermedad.
La apelación ante la Junta Nacional
Si persiste la inconformidad con la decisión de la Junta Regional, puede presentarse recurso de apelación para que el caso sea conocido por la Junta Nacional de Calificación de Invalidez.
La Junta Nacional recibe el expediente, realiza la correspondiente valoración y expide un nuevo dictamen.
Este constituye la última decisión dentro del trámite administrativo de calificación de pérdida de capacidad laboral.
Si aún existe desacuerdo con ese dictamen, ya no proceden más recursos administrativos y el camino sería acudir a la justicia ordinaria laboral mediante una demanda.
No obstante, estos procesos suelen ser prolongados, pueden durar varios años y normalmente requieren un dictamen pericial. Por ello, en algunos casos puede ser conveniente esperar un año e iniciar nuevamente el trámite administrativo de calificación.
No dejes de cotizar mientras se tramita la pensión de invalidez
Uno de los errores que pueden afectar el reconocimiento de la pensión consiste en dejar de realizar aportes al sistema de pensiones durante el trámite.
Mientras el proceso de calificación se encuentra en curso, es recomendable continuar cotizando hasta que exista un dictamen en firme, es decir, cuando ya no haya recursos pendientes de resolver.
Esto es especialmente importante porque, para la pensión de invalidez de origen común, se exige cumplir con las semanas requeridas dentro de los tres años anteriores a la fecha de estructuración.
Suspender las cotizaciones puede ocasionar que posteriormente no se cumpla este requisito.
Diferencias entre la invalidez de origen común y la de origen laboral
Existen diferencias importantes entre ambas situaciones.
En la invalidez de origen común deben cumplirse los requisitos de semanas cotizadas explicados anteriormente.
En cambio, cuando la invalidez tiene origen laboral, el requisito consiste en encontrarse afiliado a la ARL.
Por esta razón, la recomendación para los empleadores es afiliar al trabajador desde el día anterior al inicio de la relación laboral, de manera que desde el primer día de trabajo exista cobertura frente a los riesgos laborales.
¿Qué ocurre si la pérdida de capacidad laboral es inferior al 50 %?
Cuando la pérdida de capacidad laboral es de origen laboral y el porcentaje se encuentra entre el 5 % y el 49 %, el trabajador puede tener derecho a una indemnización por pérdida de capacidad permanente y parcial.
Esta prestación no existe cuando la calificación corresponde a una enfermedad de origen común.
Si la pérdida de capacidad laboral de origen laboral es superior al 50 %, entonces procede el reconocimiento de la pensión de invalidez.
¿Es posible demandar al empleador?
Cuando la invalidez o la pérdida de capacidad laboral tiene origen laboral, también puede analizarse la viabilidad de presentar una demanda contra el empleador para reclamar la indemnización plena de perjuicios por culpa patronal.
Esta posibilidad no aplica cuando la invalidez corresponde a una enfermedad de origen común.
Cada detalle dentro del proceso de calificación puede marcar la diferencia entre obtener o no el reconocimiento de una pensión de invalidez.
Contar con una historia clínica completa, revisar cuidadosamente el dictamen, verificar la fecha de estructuración, confirmar el cumplimiento de las semanas exigidas, identificar correctamente el origen de la enfermedad y mantener las cotizaciones mientras el trámite está en curso son aspectos fundamentales que deben analizarse antes de tomar cualquier decisión.
Actuar de manera informada y revisar cada etapa del procedimiento permite afrontar el proceso con mayores posibilidades de éxito.

Qué aspectos debes revisar cuando recibas el dictamen
No dejes de cotizar mientras se tramita la pensión de invalidez








