Muchas personas creen que cumplir ciertos requisitos es suficiente para garantizar el reconocimiento de una pensión. Sin embargo, existen errores frecuentes que pueden impedir el acceso a una pensión de vejez, invalidez o sobrevivientes.
Los tiempos que pueden sumarse para obtener una pensión
Antes de abordar los errores más frecuentes, es importante recordar que, para acreditar semanas y acceder a una pensión de vejez, invalidez o sobrevivientes, es posible acumular distintos tiempos cotizados.
Dentro de estos tiempos se encuentran:
- Cotizaciones realizadas al Instituto de Seguros Sociales y a fondos privados.
- Tiempos laborados en el sector público antes de 1994, cuando las entidades públicas no estaban obligadas a efectuar aportes. Actualmente, estas entidades deben expedir el certificado CETIL para acreditar dichos tiempos como semanas o como capital, en caso de estar afiliado a un fondo privado.
- Cálculos actuariales pagados por empleadores que omitieron la afiliación y posteriormente subsanaron dicha omisión.
- Cotizaciones efectuadas a cajas de previsión social del Estado existentes antes de 1994 en entidades territoriales, alcaldías o gobernaciones.
- Aportes realizados a cajas como CASDAC, correspondiente a los aviadores civiles.
Todos estos tiempos pueden sumarse para acceder a una pensión.
Primer error: no verificar constantemente la historia laboral
Uno de los errores más frecuentes tiene relación directa con la historia laboral.
En muchas ocasiones, las personas recuerdan perfectamente los lugares donde trabajaron, los nombres de sus empleadores y los años en los que prestaron sus servicios. Sin embargo, nunca verifican si toda esa información aparece realmente reflejada en la historia laboral.
Cuando finalmente se descarga este documento, muchas veces se descubre que faltan empleadores, aportes o semanas completas que deberían estar acreditadas.
Por esta razón, uno de los errores que puede llevar a perder el derecho a una pensión es no revisar periódicamente la historia laboral.
La recomendación es descargarla año tras año y verificar que todos los aportes continúen registrados correctamente, tanto los recientes como los anteriores.
En muchos casos, se observa que semanas que aparecían registradas en historias laborales anteriores desaparecen posteriormente. Esto ocurre porque los sistemas de los fondos de pensiones realizan imputaciones de pagos o eliminan semanas de la historia laboral.
Por ello, es importante conservar cada versión descargada de la historia laboral. Puede imprimirse y archivarse físicamente o almacenarse en formato PDF en una nube o medio digital seguro.
Cuando desaparecen semanas y no existen soportes guardados, muchas personas no tienen cómo demostrar que dichos tiempos sí habían sido acreditados.
La importancia de conservar soportes laborales
La misma situación ocurre con tiempos laborados en entidades públicas.
Existen casos en los que las personas nunca solicitaron certificados de tiempo de servicio ni el certificado CETIL, y cuando intentan hacerlo años después, las entidades responden que no encuentran los archivos o que estos fueron destruidos.
Por esta razón, es fundamental conservar soportes de todas las relaciones laborales y de todos los aportes realizados como trabajador independiente.
Estos documentos pueden convertirse en pruebas esenciales para demostrar semanas que deberían estar acreditadas y que posteriormente no aparecen registradas.
Segundo error: iniciar una calificación de invalidez sin tener las semanas requeridas
Otro error frecuente se presenta en los trámites relacionados con pensión de invalidez.
Muchas personas inician el proceso de calificación de pérdida de capacidad laboral sin contar con las semanas necesarias para acceder posteriormente a la pensión.
La recomendación es iniciar este trámite únicamente cuando se tengan cotizadas las 50 semanas requeridas dentro de los tres años anteriores.
Además, mientras se adelanta el trámite de calificación, no deberían suspenderse los aportes.
La importancia de la fecha de estructuración de invalidez
Cuando se emite el dictamen de pérdida de capacidad laboral, este contiene información fundamental:
- El porcentaje de pérdida de capacidad laboral.
- La fecha de estructuración de invalidez.
- El origen de la pérdida de capacidad laboral.
Con base en la fecha de estructuración de la pérdida de capacidad laboral, es que debe revisarse si se cumplen las semanas exigidas para acceder a la pensión de invalidez.
Actualmente, se requieren 50 semanas cotizadas dentro de los tres años anteriores a la fecha de estructuración de invalidez.
Por ejemplo, si el dictamen establece como fecha de estructuración el año 2021, deben revisarse las semanas cotizadas en los tres años anteriores a esa fecha.
Si la fecha de estructuración corresponde al día actual, entonces deberán existir 50 semanas cotizadas dentro de los tres años anteriores a ese momento.
Por esta razón, iniciar un trámite de calificación sin tener esas semanas representa un riesgo importante.
La recomendación es continuar cotizando hasta completar las 50 semanas necesarias e iniciar el trámite únicamente cuando ya se cumpla ese requisito, manteniendo los aportes hasta tener en firme el dictamen correspondiente.
Tercer error: no acreditar la invalidez de un hijo antes del fallecimiento de los padres
Otro problema frecuente se presenta en la pensión de sobrevivientes para hijos en situación de invalidez.
Existen casos en los que los padres fallecen habiendo dejado acreditado el derecho a la pensión, pero posteriormente resulta muy difícil demostrar que el hijo ya se encontraba en situación de invalidez antes de la muerte de sus padres.
Esto ocurre, por ejemplo, con personas que presentan dificultades cognitivas, neurológicas o mentales que siempre les impidieron desarrollarse laboralmente y que dependieron económicamente de sus padres, pero que nunca fueron calificadas formalmente.
En muchos de estos casos, las personas tampoco cuentan con historias clínicas antiguas porque nunca acudieron a consultas médicas, tratamientos o especialistas.
El problema de no contar con historia clínica previa
Cuando la familia intenta iniciar el proceso de calificación después del fallecimiento de los padres, únicamente existen historias clínicas recientes, obtenidas luego de empezar consultas con médicos, psiquiatras o neurólogos.
Como consecuencia, las entidades calificadoras suelen asignar una fecha de estructuración reciente, es decir, posterior a la muerte del padre o la madre que dejó causada la pensión de sobrevivientes.
En la práctica, esta situación ocurre con mucha frecuencia.
Por ello, la recomendación es que, si existe un hijo con dificultades cognitivas o una pérdida de capacidad laboral evidente, se adelante la calificación antes del fallecimiento de los padres y se reúna toda la historia clínica posible.
De esta manera, cuando sea necesario solicitar la pensión de sobrevivientes, existirán pruebas suficientes para demostrar que la situación de invalidez era anterior al fallecimiento del afiliado o pensionado.
Cuarto error: no tener pruebas de convivencia para la pensión de sobrevivientes
Otro error muy frecuente en la pensión de sobrevivientes es no contar con pruebas suficientes de convivencia.
Cuando una persona solicita la pensión por el fallecimiento de su cónyuge o compañero permanente, debe acreditar que existía convivencia.
Esta convivencia puede demostrarse mediante:
- Testimonios.
- Fotografías.
- Afiliaciones como beneficiarios en salud.
- Contratos de arrendamiento.
- Declaraciones extrajuicio.
- Diferentes indicios que permitan demostrar la existencia de la relación y la convivencia.
Sin embargo, muchas personas no cuentan con ninguna prueba al momento de iniciar el trámite.
La importancia de construir pruebas en vida
Existen casos en los que las personas manifiestan que nunca se afiliaron mutuamente a salud, no tienen fotografías, no cuentan con testimonios o vivían en lugares aislados donde no tenían vecinos que pudieran declarar.
En consecuencia, terminan intentando solicitar una pensión de sobrevivientes sin pruebas suficientes.
Por esta razón, es importante reunir pruebas de convivencia mientras ambos integrantes de la pareja se encuentran con vida.
Una recomendación útil es realizar declaraciones extrajuicio periódicas en las que ambas personas manifiesten la convivencia desde determinada fecha hasta el momento actual.
Igualmente, resulta importante:
- Mantener afiliaciones como beneficiarios en salud.
- Conservar fotografías.
- Reunir testimonios.
- Guardar contratos o documentos relacionados con la convivencia.
Todo este material probatorio puede facilitar posteriormente el reconocimiento de una pensión de sobrevivientes.











